miércoles, 16 de febrero de 2011
CARTA DE UNA MADRE
domingo, 23 de enero de 2011
CARTEL XXV ANIVERSARIO PASIÓN MOTRIL
En ella podemos contemplar con absoluto realismo, pero a la vez, con tremenda fuerza interior al Maestro en un primer plano que recoge todo su poderío, así como su indiscutible calidad artística. El Maestro nos transmite todo su saber y, al mismo tiempo la humildad de saberse condenado pero, a pesar de todo, seguir sufriendo para salvar a la humanidad del pecado. Cada primer jueves de luna llena en la primavera, nos viene a visitar desde Puntalón para bendecir nuestras calles y tocar nuestros corazones con su infinita misericordia.

Enhorabuena a nuestro buen amigo Álvaro por la magnífica obra, y a la Hermandad de Pasión por tan impresionante trabajo.
Esperemos disfrutarlo todos los motrileños muy pronto.
domingo, 24 de octubre de 2010
¿SOMOS HERMANOS O SOMOS, SIMPLEMENTE, HUMANOS?
lunes, 13 de septiembre de 2010
RESOLUCIÓN AL JUEGO DE HABILIDAD 3
La imagen tiene como advocación "Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos" del imaginero Luis Enrique González Rey, y realizada en 1996. Es titular de la "Cofradía del Santísimo Cristo de la Flagelación y Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos", ubicada en la localidad de Montoro (Córdoba). He aquí una breve reseña sobre la misma.
martes, 24 de agosto de 2010
JUEGO DE HABILIDAD 3
domingo, 25 de julio de 2010
UN PREGONERO DE BANDERA(S)
martes, 6 de julio de 2010
EL FIN DE LA MAGIA
Pero da la impresión de que en este caso parece que no ha sido así.
Han determinado salir por la tangente y dar un verdadero golpe sobre la mesa, independientemente de que se pueda hacer daño o no. Yo conozco a Joaquín Bustos, Hermano Mayor de la Cofradía, y nunca imaginé que de él saliese una actitud tan desairada. Lo considero una muy buena persona, y por eso me gustaría encontrármelo un día para escuchar a la otra parte, para escuchar que tiene que decir al respecto.
Lo que está claro, para mi opinión, es que no considero que sea la decisión más acertada para ninguna de las dos partes.
Por un lado está la cuadrilla que tantas y tantas lágrimas de emoción nos ha hecho derramar cada Miércoles Santo, ese grupo de gente absolutamente entregada a sus imágenes durante todo un año. Ese compendio de amigos que siempre han ido con la cara bien alta y orgullosos de su labor. Esa buena gente que derrama buen rollo por los cuatro costados.
Por otro lado está la Junta de Gobierno, de la cual conozco a casi todos, y siempre han sido ejemplo de cordialidad, de humildad, sinceridad y el espejo de la convivencia. Buena gente con la que siempre desarrollas un diálogo amable, una conversación rica en matices y de la que siempre he aprendido nuevos aspectos para mí como persona.
Por ninguna de las dos partes me alegro, al contrario, me apeno por ambas.
¿Qué habrá ocurrido para que el globo estalle sin antes poner todos los remedios posibles?
Afortunadamente la época de las dictaduras ha pasado en nuestras vidas. Algunos ni siquiera la hemos vivido, pero al parecer aún siguen quedando resquicios que se agarran a la gente como astillas a la piel, con dolor y cegamiento absoluto.
Desconozco si a la hora de escribir este artículo las partes han vuelto a hablar, por lo que me cuentan no ha sido así. Pero, si sirve de algo, Joaquín, Javi, entre muchos, buena gente, buenos amigos, vamos a sentarnos a dialogar, a compartir un café amistoso, a intercambiar puntos de vista, a pedir perdón a quien o quienes corresponda hacerlo, a buscar un camino intermedio en el cual todos podáis seguir caminando sin estorbaros los unos a los otros, a compartir cada una de vuestras cruces con el que tenéis a vuestro lado, a sincerarse y enterrar el orgullo a dos metros bajo tierra. Vamos a ser cristianos, que el motivo por el cuál pertenecéis a la misma hermandad, a una hermandad, es muy grande, va más allá del entendimiento humano, sobrepasa nuestras fronteras terrenales para penetrar en motivaciones que escapan nuestra artificialidad y materialismo humano.
Por favor, no dejéis que los movimientos mundanos den al traste con el fin que os mueve a hacer lo que hacéis durante todo un año, y que celebráis públicamente cada Miércoles Santo.
Por favor, NO NOS ROBÉIS LA MAGIA DEL MIÉRCOLES SANTO a los miles de cofrades que soñamos cada Semana Santa con el reloj marcando las 12 de la noche para sentirnos especiales e importantes gracias a vuestras imágenes, a vuestra labor y a vosotros, porque, en definitiva, y sin saberlo vosotros, es lo que estáis haciendo.
Me ofrezco a ambas partes cuando queráis ,para sentarme con vosotros y actuar de mediador, porque haré todo lo que esté en mis manos por intentar enmendar este desasosiego tan injusto para vosotros, para nosotros, y para todos los que llevamos a Jesús del Gran Poder en nuestro corazón.
Vosotros mismos...
sábado, 26 de junio de 2010
LA HERMANDAD DEL GRAN PODER DA UN GOLPE EN LA MESA
sábado, 12 de junio de 2010
SALIDA EXTRAORDINARIA DE LA ESTRELLA
jueves, 10 de junio de 2010
RESEÑA SOBRE LA IMAGEN DEL JUEGO DE HABILIDAD 2
El investigador don Francisco Amores describe así la venerada imagen de Nuestra Señora de los Dolores. “Iconográficamente la imagen representa, tal y como pretendían los hermanos que encargaron su hechura, "los Dolores que Nuestra Señora la Virgen María pasó viendo a su precioso Hijo y asimismo los que pasó después en su Soledad". Pero aunque en la actualidad veamos a la Señora en actitud oferente, hay que señalar que no fue así en sus orígenes, pues la posición era entonces orante, es decir, con las manos entrelazadas, y así es como la vemos en las más antiguas fotografías, y en las pinturas votivas que decoran las paredes de su capilla: la cabeza inclinada hacia la derecha, el rostro ovalado y de expresión ensimismada y dulcemente afligida, con la mirada baja y la boca casi cerrada, amén de las manos unidas, y como únicos atributos la corona de plata y en el pecho un corazón también argénteo con siete puñales, en memoria de los siete Dolores padecidos por la Virgen en el seguimiento de su Hijo, si bien en parte de las pinturas votivas que hemos citado el corazón se sustituye por un sólo puñal o espada, más propio de las imágenes de la Soledad, pero también muy frecuente en toda la iconografía dieciochesca y decimonónica de la Dolorosa. Esta alternancia de símbolos no es ajena al doble título o advocación con que a lo largo del tiempo ha sido venerada la Virgen, y que en las últimas décadas se han unido en uno sólo; efectivamente, durante las primeras décadas de existencia de la Hermandad y de la propia imagen siempre se la cita en los documentos como Nuestra Señora de la Soledad, tanto en los inventarios de la iglesia, como los que aluden a actividades y cultos de la corporación y los mandamientos de misas en su altar que son constantes en toda esa época, mientras que a partir del último tercio del siglo se aprecia una doble advocación, pues si en el testamento del abad Bernardo Poblaciones se la llama con insistencia y exclusivamente Virgen de los Dolores, en los inventarios de 1794 y 1809 se la sigue citando como "la Soledad". Será a partir de la segunda mitad del siglo XIX cuando desaparezca el nombre de Soledad para aludirse en todos los documentos relativos a su culto como Ntra. Sra. de los Dolores”.
No deja de ser interesante este progresivo cambio en la advocación de la Virgen, pues aunque es cierto que a muchas Dolorosas se las ha llamado, sobre todo cuando en la localidad o parroquia de turno sólo existía una imagen, con ese doble nombre indistintamente, por ser muy semejantes los Misterios pasionistas a los que ambos hacen referencia, no es menos cierto que en el caso de Olivares se llegó a producir con la llegada del siglo XIX un abandono casi total de la primitiva advocación que por otra parte figuraba en el título adoptado por los hermanos fundadores. Podría pensarse que un acontecimiento externo hubiese influido en tal cambio, nos referimos concretamente a la posible presencia de miembros de la Venerable Orden Tercera de los Servitas en Olivares a finales del siglo XVIII o mediados del siguiente, ya que el los fueron los impulsores de la devoción a la Virgen de los Dolores, su patrona, en toda Andalucía, donde en muchas ciudades y pueblos se fundaron entonces congregaciones en torno a imágenes de la Virgen ya existentes y otras de nueva hechura en estos siglos, aunque de momento no se ha localizado ninguna referencia documental que avale esta hipótesis.
La imagen, a lo largo de su historia, ha sufrido diversas restauraciones. La primera de la que tenemos noticia es la efectuada por el sevillano Antonio Roldán Rodríguez en el año 1913, según consta en un trozo de tela que se halló adherido a su candelero sesenta años más tarde, conservado hoy en la casa de hermandad, y que presenta la siguiente leyenda: "Original de la Roldana, restaurada por Antonio Roldán en 1913".y que consistió, además de un posible cambio en el candelero, en ciertos retoques pictóricos en el rostro de la Virgen, que afectaron fundamentalmente al dibujo de las cejas, que se hicieron más gruesas, recurso frecuente para atenuar el “excesivo dramatismo” que impregnaba el escultor José Montes de Oca a sus imágenes dolorosas. Según el Sr. Amores, Antonio Roldán fue fundamentalmente un maestro tallista que tuvo taller abierto en Sevilla en las primeras décadas del siglo XX, aunque de él se conoce alguna otra incursión en el terreno de la escultura, como es el caso de la realización en 1901 de los modelos escultóricos del paso de la Hermandad de la Quinta Angustia, que después serían fundidos en bronce, aunque su mayor dedicación fue como decimos la talla de pasos procesionales, entre los que destacan el del Santo Entierro de Castilleja de la Cuesta, de 1912, el de la Oración en el Huerto de la Hermandad del Nazareno de Utrera, de 1917, los de la Quinta Angustia de Osuna y el Santo Entierro de El Arahal, ambos de 1927 y tallados ya en colaboración con su hijo del mismo nombre, y asimismo consta su participación en 1922 en la reforma del actual retablo del Cristo del Amor en la iglesia del Salvador de Sevilla.
Parece ser que en los años treinta o bien tras la guerra civil, coincidiendo con la reorganización de la Hermandad, se sustituyeron las manos primitivas, que afortunadamente aún se conservan, por otras nuevas de tipo oferente, de escaso valor artístico, por lo que años más tarde sería Antonio Eslava Rubio quien tallase unas nuevas de mayor calidad, que son las mismas que actualmente posee la Virgen. Posteriormente, en 1973 el también escultor e imaginero sevillano Luis Álvarez Duarte realizó un nuevo candelero e intervino superficialmente en la policromía del rostro, tratando de eliminar los repintes de las cejas efectuados por Roldán y reponiendo las pestañas. Finalmente, en 2002 el profesor e imaginero Juan Manuel Miñarro López procedió a efectuar un nuevo tratamiento de conservación y restauración de la imagen, en el que se han eliminado todos los repintes anteriores recuperando la policromía original, y se ha realizado un nuevo cuerpo y candelero con el objetivo de adecuarlo con mayor proporción y equilibrio compositivo a la cabeza y el cuello de la Virgen, tomando como base el primitivo candelero, que conservaba la Hermandad.
El profesor Miñarro, basándose en las características estilísticas de la talla, así como en su policromía y dramatismo expresivo, no duda en fechar la obra en el primer cuarto del siglo XVIII, y por similitud con otras imágenes de esta época, la sitúa en el círculo del escultor sevillano José Montes de Oca, autor del grupo de la Piedad de la Hermandad de los Servitas de Sevilla.
El investigador D. Francisco Amores habla así del valor devocional de la imagen:
”La devoción a la Virgen de los Dolores, llamada en su primera época de la Soledad, es una constante en la piedad popular de la villa de Olivares desde los primeros años de la llegada de la sagrada imagen a la Colegiata, como se refleja en los mandamientos de misas en su altar que numerosas personas fallecidas en las primeras décadas del siglo XVIII hacían en sus testamentos. Por su significación merece una especial mención la veneración que le profesaron no sólo los canónigos y dignidades de la colegial, sino sobre todo la de los propios abades. lo que no quiere decir en modo alguno que se tratase de una devoción "elitista"; ya nos hemos referido al comienzo de este trabajo a la influencia decisiva que a nuestro juicio debió ejercer el abad Rico Villarroel en la fundación de la Hermandad, pero será su sucesor en el cargo, Luís Francisco Sánchez Duro de Velasco, el cual ocuparía durante veinticinco años la dignidad abacial, quien mostrase una predilección mayor por el culto de la Virgen, y así sabemos por su testamento otorgado poco antes de 1740, que la capilla de la Soledad se construyó bajo su mandato, y que él mismo mostró su deseo de ser enterrado en ella, como así se hizo, y además mandaba que a su muerte pasasen a la Hermandad unas tierras de su propiedad. Precisamente de su época se conserva uno de los primeros testimonios documentales acerca de las salidas procesionales de la Virgen, ya que con motivo de una fuerte sequía ocurrida en el verano de 1734 el abad ordenó al Cabildo que se realizase una procesión de rogativas con Ntra. Sra. de la Soledad, que se fijó para el día de San Mateo, lo que prueba no sólo el amor de este abad por la Virgen, sino lo mucho que significaría ya para los olivareños. Uno de los hombres más importantes que rigieron la Abadía fue Bernardo Antonio Poblaciones Dávalos. quien lo hizo entre 1773 y 1817, gran devoto también de la Virgen de los Dolores, a quien llamaba "mi madre"; por su testamento, fechado en 1796, conocemos que ya entonces se celebraba anualmente un solemne septenario en honor a Nuestra Señora, y precisamente el citado abad dispuso que con el producto de una finca suya llamada curiosamente La Soledad se sufragase el coste de estos cultos, aunque con el tiempo la necesidad hizo que esta obligación se redujese a que sus herederos donasen cada año treinta y tres reales de cera para el gasto de dicho septenario. Don Bernardo expresó también su deseo de que su cuerpo fuese depositado en la capilla de la Virgen, siempre que no fuera posible hacerlo en la del Nacimiento, como al final se hizo porque esta última se había construido con ese propósito; los restos de su sucesor y último abad de Olivares, José María Mariscal y Rivero, también se hallan en la capilla de la Soledad. En cuanto al culto que históricamente se ha tributado a la Virgen, ya se han mencionado algunos aspectos, y hay que decir desde el principio que cumplió lo estipulado en las reglas referente a la salida de la Señora en las dos procesiones del Viernes Santo, al amanecer acompañando a Jesús Nazareno (aunque probablemente lo hizo sola en los primeros años) y al anochecer acompañada especialmente por las hermanas de la corporación. Sabemos también que el septenario seguía celebrándose a mediados del siglo XIX, época en la que se instituyó además de la función solemne del día 15 de septiembre, en conmemoración de los Dolores Gloriosos de la Virgen, por cuya función con sermón y procesión se pagaron diez reales en 1853. Precisamente en esta segunda mitad de la centuria decimonónica la devoción a la Virgen adquirió un gran auge a nivel popular, como se pone de manifiesto en los diecisiete cuadros de pequeño tamaño (uno de ellos pintado sobre cristal) que a modo de exvotos se muestran en las paredes de su capilla, fechados entre los años 1849 y 1896, y que contienen curiosas inscripciones alusivas a otros tantos milagros atribuidos a la Señora por diversas familias de la localidad. (…)
El amor de los fieles a través de los tiempos ha hecho que la Virgen de los Dolores en su Soledad haya sido ataviada con valiosos vestidos y piezas de orfebrería, de las cuales las noticias más antiguas que poseemos se refieren al manto de terciopelo negro liso que le fue donado en la temprana fecha de 1737 por el cofrade Domingo García de Guzmán, pieza que fue ejecutada por el sastre José Azpilicueta, y a las "seis insignias de la Pasión" en plata que adornaban la estola que llevaba la Virgen al menos desde 1743 y que subsistieron hasta los inicios del siglo XIX". El que la Virgen fuese vestida con una estola no resulta nada raro si tenemos en cuenta que en esta época la mayor parte de las Dolorosas eran ataviadas como "sacerdotisas", de ahí el significado de aquella prenda que hoy nos puede resultar extraña. En el inventario de 1794 se dice que la Virgen de la Soledad tenía "corona, corazón y cuchillos de plata, y las insignias de la Pasión en la estola". Este corazón con los siete cuchillos, atributo característico de la Virgen con la advocación de los Dolores, es conservado aún por la Hermandad que ha tenido a bien colocarlo en el techo de su paso de palio
procesional. De estas mismas fechas parece datar oro magnífico corazón, de gran tamaño y labrado en oro, que igualmente se conserva y se sabe que fue donado por un devoto llamado Pedro Ortiz, quien lo envió desde México, país a donde había emigrado en busca de una vida mejor. Muy antiguos son igualmente los testimonios acerca de los vestidos bordados de la Virgen, pues se sabe por el inventario de 1809 que la Señora estaba en su altar ataviada con una saya y un manto azules bordados en oro. Nos consta también que en 1859 se estrenó otro manto de terciopelo bordado en oro, esta vez de color negro, que fue costeado con las limosnas de los devotos, el cual con toda probabilidad se corresponde con el que figura en las fotografías antiguas de la Virgen y que junto a la saya se atribuye a la bordadora sevillana Patrocinio López”. (…)
”Finalizamos estas líneas reseñando el último hito en la devoción mostrada por el pueblo de Olivares a la Virgen de los Dolores en su Soledad, como ha sido la imposición de la Medalla de oro de la villa a la sagrada imagen en un acto que tuvo lugar en la plaza de España el día 22 de septiembre del año 2001, presidido por la Duquesa de Alba y Condesa-Duquesa de Olivares, que lo es actualmente doña Cayetana Fitz-James Stwuart y Silva; de aquel acontecimiento se ha hecho memoria con un retablo cerámico conmemorativo debido a los artistas sevillanos Emilio y Juan Palacios, que se ha colocado en el lado izquierdo de la fachada principal del templo parroquial a semejanza del de Jesús Nazareno, y en el que se puede ver a la Señora en el camarín de su retablo, en el mismo lugar en el que ha recibido las oraciones de los olivareños a lo largo de los siglos”.












